Fahrenheit 451 de Ray Bradbury | RESEÑA

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Fahrenheit 451, escrito por Ray Bradbury en 1953, pertenece al género distópico, de ciencia ficción y en cierta manera filosófico. En sus 139 páginas nos narra las vivencias de Guy Montag, un bombero atrapado en una sociedad donde el conocimiento y la subversión son castigados con la pena más dura. Su trabajo como bombero no consistirá en apagar incendios, sino en calcinar todas aquellas páginas de libros que puedan amenazar el orden establecido.

Tras la lectura de algunas novelas distópicas, tuve curiosidad por adentrarme un poco más en los principios del género, entre los cuales destaca esta obra de Bradbury. Las semejanzas que guarda con la realidad actual y al mismo tiempo juega con los posibles escenarios futuros me han fascinado tanto como lo hizo el mundo de Orwell en su día.
Bradbury describe a una sociedad completamente alienada, exagerando los desórdenes y debilidades del sistema actual. En este mundo reinan las mentes vacías de información, ya no solo por la ausencia de literatura, que es brutalmente calcinada, sino también por la organización política a la que se someten. El país se encuentra a las puertas de una guerra, y los bomberos se encargan de destruir en vez de salvar, pero la población entra en un aura de "felicidad" que, en el fondo, tan solo refleja ignorancia.

No debemos confundir entretenimiento o humor con felicidad, pues normalmente se asocia ignorancia con felicidad, no siendo esta una consecuencia real de la otra. En el libro, la pasividad por los problemas y la inmediata capacidad que tiene el sistema de persuadirte y administrarte distracciones parece que solucionen los problemas de los ciudadanos. Montag, nuestro protagonista, tiene una esposa que se encuentra en ese estado, de manera que pasa los días viendo y escuchando a la "familia", una especie de programa televisivo que se familiariza con el nombre del espectador. Para que te enganches, para que no pienses.

"Si no quieres que un hombre se sienta políticamente desgraciado, no le enseñes dos aspectos de una misma cuestión, pues le preocuparás; enséñale solo uno. O, mejor aún, no le muestres ninguno. Haz que se olvide de una cosa llamada guerra . Si el gobierno es poco eficiente o aficionado a aumentar los impuestos , que lo sea pero sobre todo que la gente no se preocupe por ello".

Tengo muchísima tendencia a meterme de lleno en el argumento de los libros y esta obra me ha removido por dentro en muchas ocasiones. Por una parte, por la sociedad "ofuscada", que al igual que la de 1984, consigue agobiarte. Por otra, debido a las constantes referencias al fuego, con palabras como "arder", "consumir", "quemar", "humo" o "calcinado" presentes en casi toda la novela, incluso utilizándolos como figuras literarias de repetición. Estas referencias, unidas a la similitud que guarda el libro con muchos de los comportamientos actuales, logra asfixiarte.


Nos bombardean con constantes anuncios e influencers para que disfrutemos de una tarde de "shopping" en Bershka. Nos mantienen ocupados con programas de risa, concursos...con cotilleos y entrevistas "deluxe" bastante inútiles. Estamos pendientes de nuestro teléfono, como si de la "familia" de la que habla el libro se tratase. Todo esto sin preocuparnos de lo que pasa en el resto del mundo, de cosas realmente importantes. Y aún así, aunque nos preocupemos ¿Qué ocurre? Poca cosa, la información está ahí, nosotros la obviamos y la sociedad no avanza. Somos muchas veces nuestros propios bomberos de la información.


Dale a la gente concursos que puedan ganar (...). Atibórralos de datos no combustibles, lánzales encima tantos hechos que se sientan abrumados, pero totalmente al día en cuanto a información. Entonces, tendrán la sensación de que piensan, de que se mueven sin moverse, y serán felices.


Este retrato tan aterrador de la realidad es lo que hace de 1984 y de este libro lecturas indispensables para plantearse la vida tal cual la conocemos. Como bien dice en el libro "pero totalmente al día en cuanto a información". Hoy en día flotamos alrededor de twits (yo la primera, desde hace años) y muchas veces sentimos que con dar "Retweet" a alguna noticia de política o economía ya estamos bastante informados, cuando la realidad es que se tratan de "datos no combustibles". 

Y en el apartado más importante, que es el de los libros, solemos pensar que "leer es importante...bla bla" pero este libro nos muestra la verdadera relevancia de la información. Tenemos en nuestras manos (y muy mal aprovechadas) el conocimiento mundial y universal. Tenemos libros escritos hace cientos de años, de cualquier tema. Aprendemos con libros, nos relacionamos con nuestro "yo pasado" a través de los textos. Y si desaparecieran, quedarían miles de pensamientos convertidos en cenizas. 

Esto me recuerda a una frase que leí hace poco, que he intentado buscar y no encuentro, pero se trataba de un escritor que reflexionaba acerca de la idea de interesarse por la vida de un autor tras haber leído el libro del mismo. Este escritor decía que lo que interesaba de él estaba en sus libros, que ese era él, y muchas veces los retazos que dejan los escritores de su pensamiento son las breves páginas que llegaron a escribir antes de encaminarse hacia el único final cierto.





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